El segundo ganador de este concurso es: AndríƒÂ©s Zakalake.
He aqui su relato:
Hola, mi nombre es AndríƒÂ©s, soy un teleadicto
O míƒÂ¡s precisamente; fui teleadicto, pero me rehabilitíƒÂ©. Claro estíƒÂ¡, todo eso fue en la era analíƒÂ³gica, ya hace muchas, muchas “horas al aire”. Algunos; que ahora bajamos series, a duras penas recordaremos estos aíƒÂ±os. Yo, sinceramente, lo recuerdo y me entra algo míƒÂ¡s que desgano.
Que “todo tiempo pasado fue mejor”í¢â‚¬Â¦
í‚¡Si claro! Quien lo dice, seguramente no baja sus series.
Mi entrenamiento televisivo comenzíƒÂ³ por allíƒÂ¡ de adolescente por los gloriosos y (((Stereo))) aíƒÂ±os 90s. AprendíƒÂ a ser un adicto socialmente funcional, nadie se enteríƒÂ³ nunca de mi gusto acíƒÂ©rrimo a series como Seinflied, Fraiser, The X Files. Wings, el Principe del Rap, Leche, Mad About Youí¢â‚¬Â¦ etc Ustedes saben, todas esas series “vieja escuela” y sus siempre bienvenidos re-runs, sumíƒÂ¡ndole las repeticiones de los clíƒÂ¡sicos setentudos y ochentudos: Cheers, el Hombre Increible, Los MagníƒÂficos, Blanco y negro y la lista sigueí¢â‚¬Â¦ pero ya entendieron, í‚¿no?
Entre las que primaban un montíƒÂ³n de series y programas de muy mala calidad que y “pues no habiendo míƒÂ¡s” seguíƒÂa fielmente. Lo que me pusieran por los ojos, eso veíƒÂa; teníƒÂa el “síƒÂndrome obsesivo-televisivo”.
Nadie se enteríƒÂ³ nunca de mi adicciíƒÂ³n, simplemente porque no conocíƒÂa a nadie míƒÂ¡s que viera series, y si existiera estaríƒÂa viendo televisiíƒÂ³n, asumo. En ese orden de ideas me sentíƒÂa síƒÂ³lo en el mundo, pero nunca infeliz. Aunque mi madre se paraba en la puerta de la habitaciíƒÂ³n en la madrugada y me repetíƒÂa “transnochar asíƒÂ no es bueno pa la salíƒÂºd hijo. Se le van a poner cuadrados los ojos. MiríƒÂ© mijo que se va a enfermar. Que se le bajan las defensas, uno nunca sabe, un díƒÂa de estos lo va a noquear una maluquera”, y asíƒÂ. Ella nunca ha entendido porque puedo soportar míƒÂ¡s de una hora de televisiíƒÂ³n. AjíƒÂ¡, yo síƒÂ©í¢â‚¬Â¦ pero igual la quiero.
Usted níƒÂ³mbrela, diga una serie, lo míƒÂ¡s probable es que la haya visto, y míƒÂ¡s de una vez, (He de hacer la salvedad con Melrose Place y E.R., que a riesgo de herir tele-sensibilidades, siempre me parecieron unos muy poco apeteciblesí¢â‚¬Â¦ bodrios espantosos).
Durante varios aíƒÂ±os dejíƒÂ© de dormir noches enteras viendo las repeticiones en la cajita míƒÂ¡gica a volumen bajito en mi cuarto y mi televisor con la parabolica del barrio. Ah, y cuantos recuerdos con “mi precioso, el precioso Sanyo”. Y es que asíƒÂ se veíƒÂan las series en esa íƒÂ©poca: esperando, en repeticiones y dejíƒÂ¡ndose sorprender; porque en la era pre-Seinfield uno príƒÂ¡cticamente nunca sabíƒÂa si le iban mostrar una repeticiíƒÂ³n o si iban a poner un Casete con un capitulo nuevo. La buena televisiíƒÂ³n era como la loteríƒÂa.
Y ya entrados en salvedades: no, no soy gordo y perezoso como me estíƒÂ¡ imaginando en este momento, si algo no soy, es gordo. Pero si algíƒÂºn díƒÂa lo llegara a ser, estaríƒÂ© en paz y bastante cíƒÂ³modo conmigo mismo porque mi salud vale “un pollo asado sin papitas” si no entiendo el chiste amistoso referencial a una capíƒÂtulo de las primeras temporadas de los Simpson. Eso es lo verdaderamente importante en la vida.
El celibato audiovisual es para pendejos: “Es que yo no veo televisíƒÂ³n”, í‚¡si claro! í‚¡hacíƒÂ©te! í‚¡Tirame uno de vaqueros! O sos onanista y tu gusto televisivo es de canal Payperview o me estíƒÂ¡s mintiendo.í‚ El que no ve televisiíƒÂ³n, no tiene derecho a convivir con los demíƒÂ¡s mortales, porque no van saber de quíƒÂ© le estíƒÂ¡n hablando la mayor cantidad del tiempo, por eso estíƒÂ¡ cientíƒÂficamente comprobado que el que no víƒÂ© televisiíƒÂ³n vive menos, y es que el que no ve televisiíƒÂ³n ha vivido menos que los demíƒÂ¡s, porque nunca se puso en los pantalones de su personaje y aprendiíƒÂ³ de sus errores. No saben que es convertirse en el viejito lleno de sabiduríƒÂa que salíƒÂa al final de McGiver y nos llenaba de experiencia con la moraleja de clausura; calvito erudito íƒÂ©l.
Ahora les juro, juro por lo que míƒÂ¡s quieraní¢â‚¬Â¦ yo simplemente teníƒÂa curiosidad, pura curiosidad por el ruido que causaba esta serie de un tal Dr House. í‚¿QuiíƒÂ©n era ese seíƒÂ±or? í‚¿a quíƒÂ© hora lo pasaban? í‚¿y por quíƒÂ© le atribuíƒÂan tantos milagros? í‚¿un doctor que no ve a sus enfermos?… Y es que con esa descripciíƒÂ³n í‚¿a quiíƒÂ©n no le pica el bicho de la curiosidad?
El diablo es puerco, y la curiosidad me llevo a sentarme a ver un capíƒÂtulo (ahora lo síƒÂ©: de su 3킪 temporada) y fue el acabose. Mejor dicho; í‚¡el “empezose”!í‚ Ya lo podríƒÂ¡n predecir, algunos lo llamaríƒÂan una recaíƒÂda. Efectivamente quedíƒÂ© enchufado.
En ese entendido empecíƒÂ© a encajar mis horarios con los de Dr House, odiaba (y odio) con todas mis entraíƒÂ±as al que me cuente un adelanto o me mande un teaser. El que no conocíƒÂa la serie recibíƒÂa una recomendaciíƒÂ³n personalizada del por quíƒÂ© teníƒÂa que ver la serie (los míƒÂ¡s fíƒÂ¡ciles son los míƒÂ©dicos). El paro de guionistas fue para míƒÂ una puíƒÂ±alada en el alma, que increíƒÂblemente lograron redimir con un season finale simplemente magistral. Y como una cosa, 1킺 aprender a bajar series y subs, lleva a la otra cosa, 2킺 (y como entre capíƒÂtulos hay siempre mucho tiempo libre) empezar a ver otras series que recomendaban los nuevos, y mejores críƒÂticos televisivos: nosotros los faníƒÂ¡ticos, para los que Chiquitele.com es un oasis (calmo y con piíƒÂ±as coladas) de buen entretenimiento.
No tiene que leerlo entre líƒÂneas; creeríƒÂ¡ que encajo en el perfil del personaje con un desorden, y no busque el tíƒÂ©rmino; se llama personalidad adictiva, lo síƒÂ© míƒÂ¡s que nadie. Lo que me tranquiliza es que síƒÂ³lo salen unos 25 capitulos de cada serie en una temporadaí¢â‚¬Â¦ aunque bueno, multiplicado por, DR House, Californication, Lost, How I Met Your Mother, Heroes, The Big Bang Theoryí¢â‚¬Â¦ y pues sumaní¢â‚¬Â¦í‚¡Carajo! Creo que tengo problemas de nuevo.
Bueno, en las series de televisiíƒÂ³n dicen que el premier paso es aceptarlo í‚¿cierto? EstíƒÂ¡ bien: lo acepto, pero mientras lo acepto y reflexiono puedo ir bajando una pelíƒÂcula de chiquitele í‚¿no?
Mi nombre es AndríƒÂ©s y fui teleadicto, asíƒÂ es, veíƒÂa cualquier porqueríƒÂa.
Ahora soy seguidor de historias realmente bien contadas.
Eso es lo que ofrecen precisamente de la mejor web especializada en series de televisiíƒÂ³n, los personajes de chiquitele.com (compatriotas).
Final del realto despues del salto…
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