Durante su descanso en la sala de GinecologíƒÆ’í‚Âa, el doctor Gregory House se entera de que un reciíƒÆ’í‚©n nacido, Hartig, ha estado vomitando y la madre se encuentra muy preocupada, ya que el bebíƒÆ’í‚© no ha comido nada desde que naciíƒÆ’킳. MíƒÆ’í‚¡s tarde, al niíƒÆ’킱o le da un ataque y una de las enfermeras que se encontraba en la sala le cuenta el incidente a otro míƒÆ’í‚©dico: el bebíƒÆ’í‚© ha sufrido una obstrucciíƒÆ’킳n intestinal. House escucha la conversaciíƒÆ’킳n y se va ríƒÆ’í‚¡pidamente. Para estudiar el caso, el doctor presenta al pequeíƒÆ’킱o Hartig a su equipo como “el objeto A”. “El objeto B” seríƒÆ’í‚Âa otro reciíƒÆ’í‚©n nacido, Hausen, que tambiíƒÆ’í‚©n estíƒÆ’í‚¡ enfermo. House cree que una infecciíƒÆ’킳n se estíƒÆ’í‚¡ extendiendo por el ambulatorio, pero la doctora Cuddy no estíƒÆ’í‚¡ dispuesta a aceptarlo. Gregory se lleva a sus compaíƒÆ’킱eros a la sala de maternidad para examinar a los doce reciíƒÆ’í‚©n nacidos. AllíƒÆ’í‚ no descubren nada, pero en el piso de arriba se encuentra otro bebíƒÆ’í‚© con síƒÆ’í‚Ântomas similares y con una síƒÆ’킺bita fiebre.
House y su equipo discuten sobre los tres bebíƒÆ’í‚©s enfermos y sus síƒÆ’í‚Ântomas. Con un poco míƒÆ’í‚¡s de fiebre y la tensiíƒÆ’킳n baja, los niíƒÆ’킱os podríƒÆ’í‚Âan morir en un solo díƒÆ’í‚Âa. El grupo piensa que podríƒÆ’í‚Âa tratarse de una infecciíƒÆ’킳n bacterial. Como no hay tiempo para esperar por los resultados de los aníƒÆ’í‚¡lisis, House ordena que comience el tratamiento: a cada bebíƒÆ’í‚© se le realiza una resonancia magníƒÆ’í‚©tica, pero el escíƒÆ’í‚¡ner no aporta nada nuevo, asíƒÆ’í‚ que los míƒÆ’í‚©dicos continíƒÆ’킺an administrando dos antibiíƒÆ’킳ticos; uno de ellos ha daíƒÆ’킱ado los riíƒÆ’킱ones de dos de los tres bebíƒÆ’í‚©s. Pero. íƒâ€ší‚¿en cuíƒÆ’í‚¡les exactamente? House dice que no merece la pena perder el tiempo en adivinarlo, hay que dejar de darle Astrianam al bebíƒÆ’í‚© Hartig y Vincomiacin al bebíƒÆ’í‚© Chin-Lopino.
La doctora Cuddy y el resto de la administraciíƒÆ’킳n del hospital se niegan a permitir que House cambie los tratamientos sin informar a los padres de los bebíƒÆ’í‚©s. íƒÆ’í¢â‚¬Â°l alega que con el experimento se podríƒÆ’í‚Âa salvar al menos a otros seis bebíƒÆ’í‚©s asi que, finalmente, Cuddy le da luz verde. MíƒÆ’í‚¡s tarde, la salud del pequeíƒÆ’킱o Chin-Lopino sufre una parada cardiaca y le baja la tensiíƒÆ’킳n. Los míƒÆ’í‚©dicos se apresuran para reanimar al bebíƒÆ’í‚©. pero íƒÆ’í‚©ste muere. La Astrianam no ha funcionado, asíƒÆ’í‚ que House le pide a su equipo que díƒÆ’í‚© Vincomiacin al resto de los bebíƒÆ’í‚©s.
Chase informa a sus compaíƒÆ’킱eros de que el Vincomiacin tampoco estíƒÆ’í‚¡ funcionando y que Hartig estíƒÆ’í‚¡ empeorando. Puede que no se trate de una infecciíƒÆ’킳n bacterial y House le hace una autopsia al bebíƒÆ’í‚© muerto; tras ella, llega a la conclusiíƒÆ’킳n de que no ha sido una bacteria sino un virus lo que estíƒÆ’í‚¡ daíƒÆ’킱ando los corazones de los pequeíƒÆ’킱os. Pero Foreman cree que podríƒÆ’í‚Âa tratarse de 1000 virus diferentes. Aun asíƒÆ’í‚Â, con la cantidad de sangre que hay en los cuerpos de los bebíƒÆ’í‚©s síƒÆ’킳lo se pueden realizar cinco o seis pruebas, asíƒÆ’í‚ que House intenta reducir el níƒÆ’킺mero de posibilidades hasta ocho. A pesar de ello, son demasiadas para una cantidad tan limitada de sangre. Chase se pone manos a la obra y House toma una muestra de sangre de uno de los bebíƒÆ’í‚©s sanos del hospital.
Tras las pruebas, los bebíƒÆ’í‚©s enfermos dan positivo en el Virus Echo 11, CMV y Parvo B19. El bebíƒÆ’í‚© sano da positivo en anticuerpos para Echo and CMV. House se da cuenta de que los niíƒÆ’킱os aun tienen la sangre de sus madres y sus sistemas son inmunes, asíƒÆ’í‚ que ordena que se realicen unas pruebas a las madres para ver si tienen anticuerpos. DespuíƒÆ’í‚©s, el doctor se decide por el Echo virus 11. En el hospital hay un anti-virus experimental y deciden utilizarlo. Chase y Foreman tienen buenas noticias para los Hartigs: su bebíƒÆ’í‚© se estíƒÆ’í‚¡ recuperando. De hecho, todos los pequeíƒÆ’킱os mejoran poco a poco. Esa misma noche, House ve cíƒÆ’킳mo una enfermera mayor de la sala de maternidad tose y se suena la nariz, mientras arrastra un carrito con juguetes y síƒÆ’í‚¡banas para los niíƒÆ’킱os.
íƒâ€ší‚Â




