
Frank y April se conocen en una fiesta, se casan y se mudan a una coqueta casa unifamiliar en Revolutionary Road, donde tienen dos hijos. íƒâ€°l entra a trabajar en el departamento de ventas de la empresa de ordenadores donde habíƒÂa trabajado su padre, a pesar de que nunca deseíƒÂ³ acabar siendo como íƒÂ©l. Ella intenta hacer carrera como actriz, pero sus intentos no la llevan a ningíƒÂºn sitio. Tras una representaciíƒÂ³n fallida, April se sume en una crisis de autoestima y ambos mantienen una acalorada discusiíƒÂ³n matrimonial.
April es Kate Winslet y Frank, Leonardo DiCaprio. El guiíƒÂ³n de í¢â‚¬ËœRevolutionary Roadí¢â‚¬â„¢ lo ha escrito Justin Haythe basíƒÂ¡ndose en la novela í¢â‚¬ËœVíƒÂa Revolucionariaí¢â‚¬â„¢ de Richard Yates. Dirige Sam Mendes, quien ya habíƒÂa explorado las partes míƒÂ¡s oscuras de una relaciíƒÂ³n marital en í¢â‚¬ËœAmerican Beautyí¢â‚¬â„¢ con excelentes resultados. A partir de maíƒÂ±ana, 23 de enero, se podríƒÂ¡ ver en los cines este drama sobre la frustraciíƒÂ³n y la falta de libertad.
La premisa de una pelíƒÂcula habitualmente se desarrolla a lo largo, es decir, narrando diversas cosas, introduciendo contenido, giros y elementos de guiíƒÂ³n. Pero tambiíƒÂ©n existe una forma de desarrollarla que es hacia lo míƒÂ¡s profundo. En lugar de contar nuevas cosas, se profundiza en aquellas de las que se parte. Esto es muchíƒÂsimo míƒÂ¡s difíƒÂcil de hacer, pero si se hace bien y se llega lo bastante hondo, apenas importa si se han narrado pocos hechos. Escasos son los ejemplos de cine que logra esto íƒÂºltimo. í¢â‚¬ËœRevolutionary Roadí¢â‚¬â„¢ es uno de ellos.
El retrato psicolíƒÂ³gico y de personajes que se hace en esta pelíƒÂcula es insigne, agudo, devastador. Se dibuja a estos dos seres a travíƒÂ©s de unos diíƒÂ¡logos maravillosos, que los presentan como personas inteligentes, imaginativas y demasiado aventajadas socialmente para el tipo de vida que les ha tocado vivir. Pero tambiíƒÂ©n se plantea la posibilidad de que hubiesen sido ellos quienes se hubiesen creado expectativas demasiado altas con respecto a sus existencias y quienes se hubiesen creíƒÂdo míƒÂ¡s especiales de lo que eran.
AdemíƒÂ¡s de presentar la opciíƒÂ³n de una doble lectura, el tíƒÂtulo de la obra es muy ilustrativo, ya que la mayor parte del metraje transcurre entre las paredes de esa casa que ha significado tanto para el matrimonio. Las dos horas de duraciíƒÂ³n de la pelíƒÂcula varíƒÂan poco en cuanto a escenarios y estíƒÂ¡n casi llenas de disputas, pero eso no significa que el guiíƒÂ³n sea repetitivo. En esta estructura aparentemente detenida en el tiempo, todo va cambiando muy por debajo, la situaciíƒÂ³n va evolucionando tanto que, a partir de cierto punto, el avance se convierte en imparable.
Ambos actores protagonistas estíƒÂ¡n impagables y Winslet merece el Globo de Oro que ya ha obtenido y los subsecuentes galardones que probablemente se llevaríƒÂ¡. En papeles muy difíƒÂciles y de gran exigencia, tanto ella como DiCaprio lo dan todo para lograr unos personajes complejos, cambiantes, cargados de sentimientos y de anhelos. Los intíƒÂ©rpretes nos dejan ver, sin decíƒÂrnoslo directamente, todo lo que pasa por sus cabezas y sus corazones. Cada uno en un grado de madurez intelectual diferente, pero tambiíƒÂ©n con distintas capacidades para adaptarse, son a la vez el contrapunto perfecto y el complemento perfecto el uno del otro.
El reparto es muy escaso por lo que, míƒÂ¡s que adaptaciíƒÂ³n de una novela, í¢â‚¬ËœRevolutionary Roadí¢â‚¬â„¢ pareceríƒÂa ser una obra teatral llevada al cine. Junto a los dos actores principales, encontramos a Kathy Bates como agente inmobiliaria que les vende la casa y a Michael Shannon, en el papel de John, el hijo de íƒÂ©sta. John es un hombre perturbado que no sabe comportarse en sociedad. Ha estado ingresado en un manicomio y todos lo toman por loco. Sin ningíƒÂºn disimulo, Mendes sitíƒÂºa la voz de la razíƒÂ³n en este personaje para hacer una críƒÂtica de las convenciones sociales. A pesar de ello, su nominaciíƒÂ³n al Oscar al Mejor Actor Secundario me parece infundada.
Conocemos, por la filmografíƒÂa de Sam Mendes, el gran gusto estíƒÂ©tico de este director. Su clasicismo nos ofrece planos grandiosos, con encuadres en los que la colocaciíƒÂ³n de cada personaje y de cada elemento tiene un significado o una posible interpretaciíƒÂ³n icíƒÂ³nica. Con estilo clíƒÂ¡sico no quiero decir rancio, sino caníƒÂ³nico; pues durante todo el film percibimos un aire de modernidad que nos hace pensar que cualquiera de las cosas que estamos viendo podríƒÂa darse en la actualidad de manera calcada. La distinciíƒÂ³n del diseíƒÂ±o de producciíƒÂ³n nos presenta a unos protagonistas que se desmarcan del resto de las personas que los rodean. La banda sonora de Thomas Newman puntualiza con preciosas notas todas las escenas dramíƒÂ¡ticas adaptíƒÂ¡ndose cabalmente al film.
í¢â‚¬ËœRevolutionary Roadí¢â‚¬â„¢ es una pelíƒÂcula de gran calado social y emocional que explora lo destructivo que puede ser acomodarse, conformarse con una vida aburrida y esperar míƒÂ¡s del mundo y de nosotros mismos de lo que llegaremos a obtener jamíƒÂ¡s.
Extraida de BlogdeCine
